Virgis

Virgis nació y se crió en una pequeña ciudad de Lituania bajo el régimen comunista. En este contexto de pobreza e hipocresía, Virgis comprendió desde muy temprana edad la importancia de tener valores morales y espirituales reales. La inteligencia, la cultura y las creencias constituyen una defensa contra el régimen. Su madre lo envió a la escuela de arte cuando tenía 12 años. Esta fue su primera experiencia con el arte. Allí descubrió la cultura y las artes de los países libres de Occidente: nació su vocación de artista. De manera natural decidió estudiar arte en la Universidad, y después de la graduación se convirtió en un maestro de arte en una escuela secundaria. El régimen de Gorbachov liberó algo a la sociedad y Virgis finalmente pudo entregarse a su creación. En los años 90, comenzó a ofrecer su trabajo en varias exposiciones locales. En ese momento, la obra de arte de Marc Chagall fue la inspiración de una gran mayoría de sus obras. La reunión con dos artistas franceses, Anne de Beaufort y Michèle Volsy, fue un hito en su vida artística, y Virgis instintivamente cambió la naturaleza de su obra y se dedicó a la pintura abstracta. Utiliza pintura de aceite sobre lienzo para expresar emociones y sentimientos: miedo, dolor, alegría o preocupación. Para Virgis, estos sentimientos son tan abstractos como reales que la vida. Hoy en día, artistas como Stanley F. Kline, Robert Motherwell, Pierre Soulages y Dubuffet son referencias de Virgis. Es profesor de pintura y arte gráfico en una escuela de arte en Lituania. Virgis encuentra inspiración en su entorno y lo que transmite. Su pintura es a veces dulce, a veces amarga. A través de su obra abstracta habla de la incertidumbre de la vida. El difícil contexto en que nació su vocación artística determina toda su obra y le da su fuerza y profundidad.

Galería Carré d’Artistes