L’atmosphère: Météorologie Populaire, de Camille Flammarion (1842-1925)

Decía Crisopea di Cleopatra:

Uno es el todo,
y de éste el todo,
y si no contiene el todo,
el todo no es nada.

La ordenación progresiva de la alquimia en esferas concéntricas, a partir del perfecto conocimiento de uno mismo y de la Naturaleza, permitía al alquimista perforar el velo de las apariencias y penetrar de ese modo en las mecánicas celestes, el modo secreto por el que todas las cosas se crearon a partir del Uno y por el que todas las cosas deben volver a Él.

El hombre medieval se asoma al otro lado de la bóveda celeste para ver los mecanismos que hacen girar el mundo.