Francisco Jiménez Conesa

Francisco se siente de niño inconscientemente atraído por la creación al ver a su madre dibujar y pintar. De forma natural, entra en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid. Se especializa en el dibujo y la pintura y asiste a clases de moldeado y escultura. Inicialmente, Francisco crea sus dibujos a lápiz pero poco a poco acaba utilizando la acuarela. Fue su tío quien lo inició en esta técnica y le enseñó las nociones básicas. En aquella época los temas de sus obras eran surrealistas y oníricos. Trabajaba minuciosamente con pluma el dibujo y luego le aplicaba color con acuarela. Paulatinamente, el color fue ganando importancia mientras que el dibujo perdía terreno. Hoy, trabaja únicamente con manchas y formas abstractas cada vez más libres.Cuando tenía unos 30 años, huyendo del ritmo de la capital en busca de tranquilidad, Francisco se instaló en una pequeña ciudad de la Sierra de Madrid. Con esta nueva vida, cambia también su manera de pintar. Los temas y la paleta cromática, más orgánicos y naturales, así como las texturas se asimilan a la tierra, las piedras y siluetas que encuentra en su entorno de vida. La niebla es, por ejemplo, una fuente constante de inspiración para Francisco. Siempre ha admirado la capacidad que tiene la niebla para dibujar los contornos, modelar nuevas formas o paliar la fuerza de ciertos colores. Francisco siempre utiliza la técnica mixta. Realiza una base con pintura acrílica y luego la combina con diferentes tipos de lápices, más o menos grasos en función de lo que le pide la obra. Los collages ocupan un lugar relevante y contribuyen a completar su trabajo aportando elementos de evocación de gran importancia. Al artista le divierte buscar el papel más adecuado y encontrar su lugar ideal en la obra. La pintura de Francisco es como su diario personal en el que expresa todos sus estados de ánimo: ilusiones, alegrías, penas, amores…

Galería Carré d’Artistes

Facebook