David Hockney, «Dos chicos en la piscina, Hollywood», 1965

En la década de 1960, David Hockney (1937) se trasladó a Los Ángeles y empezó a pintar los placeres de una existencia despreocupada al sur de California: jardines bañados por el sol, piscinas y jóvenes. Para crear estas imágenes, Hockney pasó del óleo a la pintura acrílica, y al igual que Dos chicos en la piscina, Hollywood, todas suelen presentar cualidades gráficas.

La perspectiva estilizada y las marcadas líneas paralelas recuerdan a los grabados japoneses, y también la utilización de las superficies como zonas de color y dibujo puros. La abstracción de la pintura en un dibujo psicodélico contenido en el interior de una composición austera ilustra la capacidad de Hockney como artista gráfico.

No obstante, una mirada detenida al cuadro muestra que el tratamiento de las formas no es homogéneo; Hockney ha pintado la piel de la pareja que sale de la piscina con un grado de detalle y sensibilidad de los que carece el resto de la imagen; y los hombres son sin duda el centro de atención. La perspectiva parece sugerir la presencia de un observador que ha captado el instante desde una ventana de la planta baja; el encuadre de la escena refuerza la sensación de voyeurismo.

Se ha criticado a Hockney por la elección y el tratamiento de un tema inmutablemente erótico. El artista responde subrayando el papel intrínseco que desempeña el placer en nuestra valoración de la pintura. Acerca del tema, Hockney afirma: «Las manzanas de Cézanne son encantadoras y muy especiales, pero ¿qué es comparable en última instancia a la imagen de otro ser humano?».

David Hockney

David Hockney, «Two Boys in a pool, Hollywood», 1965. Acrílico sobre lienzo. Colección particular.

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