Penelope Umbrico, ‘Doors (From Home-Improvement and Home-Decor Catalogs)’, 2001-02

Se trata de imágenes de puertas abiertas tomadas directamente de los catálogos de reformas y decoración que muestran las habitaciones (sala de estar, comedor, dormitorio, etc.). Las imágenes de las puertas abiertas son escaneadas y la vista a través de la puerta hacia el exterior se aísla y se lleva a la perspectiva frontal del espectador. Esta corrección de la perspectiva es la única manipulación de la imagen original. Las dimensiones de cada fotografía corresponden al tamaño real de la puerta en el catálogo.

Las puertas de los catálogos están casi siempre abiertas y muestran vistas de idílicos paisajes suburbanos. Las vistas articulan un espacio privado relativo al espacio público por medio de una cerca o patio. La puerta abierta es una invitación: una retirada y un escape.

Doors (From Catalogs): Penelope Umbrico

Erik Kessels, In almost every picture, 2010

Erik Kessels, In almost every picture, 2010

Erik Kessels (Holanda) es un creativo que siempre ha sentido fascinación por las imágenes amateur encontradas y las ha recogido por cientos de miles. Las más interesantes e intrigantes las fue publicando en su serie de imágenes In almost every picture (2010). El noveno libro de esta serie presenta los esfuerzos de una familia por fotografiar a su perro. Por desgracia, la canino tiene el pelo muy negro y brillante, lo que le hace casi imposible de fotografiar. El resultado es una serie de imágenes en las que el perro aparece como una silueta presente en cada disparo. La creación muestra un espacio negro con forma de perro en la vida de la familia. Kessels quería demostrar que, sin pericia técnica en la toma fotográfica, el perro negro de las imágenes se queda sin identidad.

 

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Erik Kessels, My feet, 2014

Erik Kessels, My feet, 2014

Erik Kessels elabora en My feet (2014) una colección de miles de selfies de pies a través de la apropiación a través de internet. El discurso acerca de la saturación y la multiplicación de imágenes en su obra nos remite a Penelope Umbrico y sus «interminables» puestas de sol.

 

Willem Popelier

Willem Popelier (Holanda, 1982) se interesa por las representaciones de la identidad y se apropia de ellas como material para su obra. Los retratos para la serie Showroom (2011), y la posterior instalación Showroom girls (2011), están sacados del disco duro de ordenadores de exposición accesibles al público en tiendas de informática. Las instantáneas están tomadas por los propios clientes, que prueban las webcams incorporadas en los ordenadores modernos y posan como si estuviesen en la intimidad, dejando sus autoexploraciones al alcance del ojo público.

En un ordenador de exposición en una tienda, Popelier se encontró con 91 fotografías y dos películas hechas por dos chicas. Posteriormente supo que se hicieron al menos 153 fotos y dos vídeos cortos en aproximadamente una hora en ese mismo equipo porque habían eliminado una gran cantidad de imágenes. De esta manera, las imágenes que se pueden ver adquieren relevancia, a la vez que queda la duda de qué había en esas imágenes borradas y por qué las chicas decidieron mantener visibles al resto. Después de investigar más sobre ellas en Internet, encontró las mismas imágenes en sus redes sociales, y mucho más. Son fotografías realizadas por verdaderos narcisistas digitales.

La instalación incluye imágenes de todas las fotos de las chicas (incluidas las eliminadas, reemplazadas por marcos de color rosa), una pila de papel continuo y una vieja impresora de matriz de puntos. Cada mensaje en Twitter de una de las chicas se imprime desde el 1 de mayo de 2010 —oscurecido, por lo que sólo se puede ver la fecha, hora y extensión del tweet. La impresora está conectada a su cuenta e imprime los tweets en directo, en tiempo real.

Detalle y vista de la instalación en el Museo de la Fotografía de WINTERTHUR, Suiza, 2012

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Jens Sundheim, ‘Travelers Series’, 2003-ongoing

Las webcams están en todas partes, algunas públicas y otras mucho menos inaccesibles para el público. El artista Jens Sundheim (Alemania, 1970), en colaboración con Bernhard Reuss, actúa como «viajero» posando ante cámaras en cientos de localizaciones de los cinco continentes. Sundheim se presenta como The Traveller (2003-ongoing) frente esas cámaras de vigilancia a las que se puede acceder posteriormente online, mientras Reuss hace la foto desde un ordenador conectado. Aparece como un hombre pequeño y solitario, con las manos en los bolsillos y mirando a cámara, posando para ella. Hay quienes definen a Sundheim como un artista de la performance fotográfica.

Travelers Series, 2003

Jens Sundheim (Alemania, 1970)

Más información: Jens Sundheim & Bernhard Reuss – The Traveller

Jess Loseby, ‘Places I have never been, People I have never seen’, 2004

Hacer una foto es capturar un momento de tiempo y la decisión la toma el fotógrafo; presiona el obturador y ya la tiene. Jess Loseby (Reino Unido) busca en internet fotografías de instantes de otras personas para insuflarles un nuevo significado, utilizando para encontrarlas términos y etiquetas concretas que introduce en el buscador. Lo que Loseby hizo fue apropiarse de las fotos de los demás buscando frases concretas a través de un motor de búsqueda, para ver qué imágenes encontraba por palabras clave. En Places I have never been, people I have never seen (2004), se apropia de fotografías de otras personas infundiéndoles un nuevo significado simplemente mediante la elección del punto de enfoque.

Jess Loseby, Places I have never been, People I have never seen, 2004

La pieza se abre con una imagen enfocada en el centro y borrosa en el resto. Casi imperceptiblemente, el foco se desplaza a un tema diferente y luego poco a poco vuelve al punto de partida. Después, también lentamente, la imagen cambia por completo. Loseby eligió las palabras de búsqueda, seleccionó entre las imágenes correlacionadas y las manipuló a su manera. A través del tiempo, la selección y las opciones de este trabajo, Places I have never been, people I have never seen se convierte en un lugar de pequeñas historias sobre la naturaleza humana y, por medio de nuestra interpretación, en un relato de nosotros mismos.

Como hay muchas imágenes diferentes que deben ser manipuladas de la misma forma, la pieza corre el riesgo de convertirse en artificio o en un mero juego de adivinanzas en el que el espectador solo trata de determinar a quién le toca ser enfocado ahora.

Más información

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Josh Poehlein, Modern History, 2007-2009

Cada evento genera un flujo abrumador de imágenes. ¿Cuál describe mejor el suceso? Josh Poehlein (EUA, 1985) renuncia a elegir y combina todo el material a su alcance para ofrecer un documento poliédrico y que niega el clímax de un único instante privilegiado. Sus composiciones son una crónica postfotográfica de los acontecimientos mundiales cruciales. La serie ‘Modern History’ se nutre básicamente de capturas de vídeo de YouTube.

Josh Poehlein: Web | Instagram

La postfotografía

Joan Fontcuberta es el ganador del Premio Internacional de Fotografía Hasselblad 2013, considerado el Premio Nobel de la Fotografía. El tránsito de la fotografía analógica, o fotoquímica, a la fotografía digital ha sido un tsunami, una auténtica revolución. Hoy en día se suben a internet millones de imágenes cada hora. Gastamos tanto tiempo en hacer fotos que no tenemos tiempo de mirarlas: el efecto de producir imágenes es hegemónico, supera al gesto de consumir imágenes. Esta situación nos revelará que los valores fundacionales de la fotografía, la verdad, la memoria, el archivo, empiezan a desvanecerse y empiezan a comparecer otros conceptos alrededor de los cuales pivoteará la fotografía digital. Por ejemplo, la fotografía más que manifestar el acontecimiento lo que desea es manifestar nuestra presencia en el acontecimiento. (Vía)

Apropiación de fotos en internet: entre la ética y la estética

Corinne Vionnet

Corinne Vionnet

La serie “Photo Opportunities”, de la fotógrafa suiza Corinne Vionnet, combina cientos de fotografías tomadas por turistas, y subidas a Internet, tomadas desde un mismo punto de vista, para crear una visión diferente y dinámica de conocidos monumentos. Nos hace recapacitar sobre la originalidad de las fotografías de recuerdo que hacemos como turistas: en la mayoría de sus collages, la imagen es sorprendentemente reconocible. Quizá el motivo de hacer la toma sea más el puro coleccionismo de momentos (“yo estuve aquí, y puedo demostrarlo“) que disfrutar de la fotografía como tal.

¿Hasta qué punto es ético o legal utilizar imágenes de terceros para crear una obra independiente? ¿Tuvo en cuenta el autor la licencia de las imágenes que usó? ¿Qué parte del mérito del resultado le corresponde a cada uno de los inesperados colaboradores?

Lukasz Michalak

Lukasz Michalak

Para estudiar el tema os vamos a presentar un proyecto muy similar, realizado por el fotógrafo Lukasz Michalak para el Instituto de la Juventud de la Junta de Castilla y León. Su aportación a la exposición “Jóvenes Fotógrafos de Castilla y León en los Hitos del Camino de Santiago”, organizada para la conmemoración del Año Santo Compostelano, se realizó en el Monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes y Albergue Municipal de Peregrinos de Itero de la Vega, y estaba protagonizada respectivamente por el claustro del Monasterio y el Puente de Itero.

Lukasz realizó dos trabajos también superponiendo imágenes tomadas de Internet, imprimiéndolas posteriormente sobre un metacrilato transparente, para que pudieran ser vistas desde el mismo lugar donde fueron tomadas. La idea inicial era hacerlo junto con nueve imágenes tomadas por él in situ. Pese a que este último punto no pudo realizarse por motivos de presupuesto, en la galería de la parte inferior tenéis todas las imágenes, para que podáis disfrutarla tal y como fue ideada.

En ambos casos, las fotografías originales se utilizaron porque simplemente “estaban ahí”, disponibles para el público en Internet, pero no se notificó ni se pidió permiso a ninguno de sus autores. En todo caso, difícilmente esto les cree un problema a ninguno de los dos creadores, ya que la composición final hace prácticamente irreconocibles a cada una de las fotografías individuales.

Googlerama “Ozono y Hundimiento de Prestige”, de Joan Fontcuberta. Fotografía: Régine Debatty

Pienso en una de las muchas polémicas que han envuelto a Joan Fontcuberta, y en concreto a las que rodean a nuestra temática: el uso de imágenes encontradas en Internet sin autorización expresa de sus autores. En “Googlegramas”, el autor crea una serie de imágenes de gran formato, formadas a su vez por pequeñas capturas de los resultados que Google Images ofrece al buscar los conceptos que forman el elemento principal. El resultado son obras tan gráficas y perturbadoras como una representación del impacto que derribó a las Torres Gemelas, creado a partir de la búsqueda de “Alá” y “Yavé” (en distintos idiomas) en Google Images.

Si en este caso la imagen de Internet es un elemento más, en su más reciente obra “A través del espejo” toma completamente el protagonismo. El concepto de este trabajo gira en torno a lo que Fontcuberta a venido a llamar “reflectogramas”: autorretratos hechos utilizando superficies reflectantes, como los famosos avatares hechos en el espejo del baño que tanto triunfan en las redes sociales adolescentes.

Es en este trabajo donde estiramos al límite la polémica sobre los derechos: cada una de las 352 fotografías de su libro (o las más de 2000 que forman la obra completa) es una imagen presentada por el artista sin cambios, tal y como la subió a Internet un autor anónimo (si es que ese concepto es realmente aplicable).

Fontcuberta defiende la legalidad de su trabajo, y aboga por revisar la idea tradicional de autor. No voy a discutir aquí la ética de todo un Premio Nacional de Fotografía, pero su trabajo, junto con los de Vionnet y Michalak (…) son un ejemplo perfecto de los profundos cambios que La Red y la globalización están imponiendo al arte y a los derechos de imagen.

Vía: Usando fotos de internautas: entre la ética y la estética

Pixon

Instagram (…) sigue una política muy subjetiva y arbitraria a la hora de decidir lo que se puede mostrar y lo que no, y los usuarios se han visto obligados a buscar formas de sortear esta censura para poder publicar sus fotos más calentitas.

Si no se ve claramente el pezón, Instagram te dará el visto bueno y dejará que publiques la foto sin bloquear tu cuenta. De esta forma la red contribuye a la cosificación sexual de la mujer y nos hace cómplices a todos obligándonos a nuestra propia autocensura.

Son varías las ocasiones en las que Instagram ha cerrado este perfil, pero según el autor “basta con rellenar el formulario de reclamación diciendo que se trata de pezones masculinos para que en pocas horas la cuenta vuelva a estar activa”.

El proyecto Pixon sigue en curso y propone una reflexión continua sobre la censura del desnudo femenino en las redes sociales y la forma en la que la comunidad online responde ante ella. Puedes seguir el proyecto completo en el Tumblr de Pixon.

Vía: El proyecto Pixon se burla de la censura de Instagram | The Creators Project

Transecto: Lágrimas de sirena, 2016

Lágrimas de Sirena

Cartel de la exposición

Los microplásticos, también llamados «lágrimas de sirena», han invadido el agua de nuestros mares y, por consiguiente, la arena de nuestras playas. En 2004 se encontraron las primeras partículas en las aguas alrededor de Reino Unido. En 2006 fueron halladas en otras partes de Europa, de Sudamérica, de Oceanía y hasta en la Antártida. Según los científicos, hace una década existían más de 300.000 de estas partículas de plástico por cada kilómetro cuadrado de superficie marítima y, al menos, más de 100.000 por kilómetro cuadrado de playa.

Las «lágrimas» de sirena ya han entrado en la cadena alimenticia, como prueban los análisis realizados en el gusano de mar y la pulga de las algas. En el interior de los ejemplares de ambas especies se han encontrado partículas de plástico. Estos animales son la comida de otros más grandes, que a su vez alimentan a otros mayores, y que finalmente llega a los humanos. Los productos químicos que componen el plástico comienzan a pasar de esta manera a los animales y a las personas.

Esta producción artística denuncia lo que consideramos un desastre medioambiental. TRANSECTO pretende poner de relieve el problema de los plásticos en el mar eligiendo uno de sus síntomas: las «lágrimas de sirena». Para que la instalación abra paso a un diálogo entre la naturaleza y el arte salimos del estudio para dirigirnos al medio natural en busca de nuevos materiales. La premisa es que estén recogidos dentro del transecto sobre el que actuamos con una pequeña acción simbólica.

La intervención en el paisaje es mínima, sutil, inapreciable una vez retirados el agua, la arena y los microplásticos, manteniendo el compromiso de restablecer el equilibrio perdido, antes de la presencia de los microplásticos, haciendo del arte un medio para ensalzar lo natural como origen y reflejo de la vida. La huella ecológica también se minimiza al articular la obra sobre el concepto de reutilización; esta ha de ser siempre anterior al reciclaje, así que optamos por ella.

Aunque existen pocas pruebas que demuestren que los productos químicos de los plásticos están pasando a la naturaleza, y la industria subraya también que desde hace algunos años se están cambiando los ingredientes nocivos que contienen los plásticos, los científicos ya eran tajantes en 2006: existen «océanos» de «lágrimas de sirena» dispersos en la naturaleza y ya es muy tarde para hacer algo.

Los datos en 2016 ya no importan tanto como el hecho de que nuestras playas han sido invadidas, irremediablemente, por lágrimas de tristeza.

Ángel García Fernández
Transecto: lágrimas de sirena
2016

Instalación, medidas variables
Posidonia, agua de mar, arena de playa, vidrio y microplásticos

Vídeo
Color, sonido, 8’30’’

Ángel García, ‘Amor 2.0’, 2015

La obra Amor 2.0 nace durante la investigación en torno al fenómeno postfotográfico. Ayudándonos de las nuevas tecnologías hemos creado un mosaico en el que cada una de las celdas se compone de una imagen relacionada con el concepto en su conjunto: el deseo sexual y la pornografía.

Amor 2.0

Pretendemos establecer una analogía del amor en los tiempos de las redes sociales, donde la identidad real de los usuarios es puesta en duda desde el momento en que el deseo y la búsqueda de la aceptación, la amistad y el amor se hacen virtuales. Esta construcción tiene su punto álgido cuando nos adentramos en el terreno virtual y comprobamos con qué frecuencia el amor se confunde con un deseo sexual cuyo modelo, por tanto, es construido a partir de una miríada de imágenes que reflejan el ideal de las relaciones íntimas interpersonales. Se trata de un compendio de meras fotografías, obras fotográficas y fotografías kleenex. La obra es una reflexión sobre el poder de las imágenes y su capacidad para prescribir nuevas realidades.

Las fotografías que componen el mosaico muestran diferentes perspectivas de la identidad sexual, desde el desnudo femenino, tan común en la historia del arte, pasando por desnudos masculinos y femeninos en todos sus niveles, diferentes expresiones del sexo y la pornografía más explícita, selfies o sexo amateur publicado por los usuarios de internet. Todo el material ha sido apropiado de plataformas como Twitter o Tumblr, pero también mediante el uso de buscadores en la red en general, donde la pornografía se extiende sin rubor y está accesible a todo el mundo y en todo momento, independientemente de su edad, sus creencias o sus prácticas religiosas. Hemos intentado que todas las formas del amor, tanto heterosexual como lésbico, gay, bisexual o transexual, además de todas las prácticas sexuales que actualmente se pueden encontrar en la web 2.0, queden reflejadas en la obra.

Proporciones: 150 x 90 cm / 14.764px x 8.858px / 250ppp
Retícula: 80 filas x 128 columnas
Fotografías: 12.240
Impresión: Plotter fotográfico, 300 g, Color
Aplicaciones: Mosaik, Mosamic, Bulkr, Adobe Photoshop
Plataformas de Apropiación: Twitter, Tumblr, Google Images, Flickr, Pinterest

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Laurence Aëgerter

El trabajo de Aëgerter implica fotografía, vídeo, instalaciones y publicaciones. Su trabajo se centra en darle un nuevo significado a situaciones ya existentes, mostrándonos nuevas formas de ver.

Por ejemplo: el cantar. En LaLaLa, Aëgerter revela la poesía oculta de los vídeos de karaoke mediante la selección de fotogramas que yuxtaponen imágenes y letras en formas que afectan de manera accidental.

Laurence Aëgerter

Laurence Aëgerter

Hans Aarsman, ‘Photography Against Consumerism’, 2008

La relación de Hans Aarsman (Holanda, 1951) con la fotografía es contradictoria: a veces renuncia completamente a ella y escribe ensayos sobre ello, obras de teatro, columnas en el periódico o da conferencias. Todas las actividades de Aarsman están unidas por el deseo de ayudarnos a mirar de forma más crítica, revelando las responsabilidades inconscientes que hay detrás de nuestro comportamiento. En Photography Against Consumerism (2008), resalta nuestra relación con la avaricia, se pregunta por la cantidad de cosas que necesitamos para vivir, y sugiere formas en las que podemos experimentar la posesión sin que nos pertenezca realmente el objeto de nuestro deseo. ¿Por qué consumir si basta con observar la imagen del objeto deseado? Apropiada, por supuesto.

Twitter: @hansaarsman